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Los Cabos Mexico

LOS CABOS

VIAJES Y TURISMO

Al final de la península de Baja California, allí donde la tierra termina, comienza el cielo y la terquedad centenaria de las olas ha esculpido un monumental arco de piedra, existe un paraíso de aguas tibias y arena blanca, un oasis del desierto que se tiñe de verdor tropical en las riberas de los arroyos y lagunas costeras, un puñado de pueblos de aires provincianos o con atisbos de gran ciudad.

Los Cabos es un espacio geográfico formidable al ser el punto de encuentro entre el océano Pacífico y el mar de Cortés. Aquí las aguas se transforman y se llenan de vida y se vuelven azules, claras o intensas; halagan con su húmeda tibieza a la arena blanca de las últimas playas de la península, las últimas playas de esta parte del planeta.

Las aguas de Los Cabos son el escenario perfecto para los alardes “amorosos” de las ballenas, porque estos cetáceos gigantescos llegan todos los años a este retazo del mar mexicano, para aparearse y parir, ofreciendo un espectáculo natural, único y excitante, a los ávidos ojos humanos.

Mar y diversión, mar y aventura, mar y descanso, esa es la placentera esencia de San José del Cabo, Cabo San Lucas, Santiago, La Ribera y Miraflores, el rosario de pueblos y ciudades -tan parecidos, tan distintos, tan hermosos- que integran el municipio de Los Cabos en el estado de Baja California Sur, localizado a 4,340 kilómetros de la Ciudad de México, la capital del país.

Parajes de belleza exultante, gastronomía de sabor inolvidable e idílicas playas que invitan al relajo, son rasgos comunes en todos los pueblos del municipio, el cual tiene como ciudades principales a San José del Cabo, la sosegada capital de rasgos coloniales y al Cabo San Lucas, moderno, rutilante, más propenso al festivo insomnio de los centros nocturnos.

Relata la historia que los primeros habitantes de San José del Cabo fueron los pericúes, los más fornidos, atléticos y esbeltos de los 3 pueblos prehispánicos que se desarrollaron en la península; la historia también revela que por ser mayor la población femenina, cada hombre tenía como mínimo 2 ó 3 mujeres. Ellas buscaban el alimento diario, mientras los esposos descansaban.

En 1535 llegaron las primeras embarcaciones españolas, pero recién en 1730 los jesuitas fundaron la misión de San José del Cabo, con el objetivo de catequizar y enseñarles técnicas agrícolas a los lugareños. La tarea de los religiosos fue exitosa hasta que trataron de inducir a la monogamia a los nativos.

La idea de tener solamente una mujer (y para colmo serle fiel) no encajaba en los esquemas de los pericúes. El intento de los piadosos “hombres de Dios” fue la gota que hizo rebalsar el vaso de la paciencia de los nativos, quienes armados con los cuchillos que habían recibido para las faenas en el campo, iniciaron una sangrienta rebelión en 1734.

Una de las víctimas de la revuelta fue el fundador de la misión, el padre Tamaral, quien fue torturado, asesinado y decapitado. La acción violenta determinó el retiro de los jesuitas, quienes -tercos en su fe y propósitos civilizadores- volverían a San José un año después.

Así comenzó a escribirse la historia del municipio de Los Cabos y de su capital San José. Pero eso es parte del pasado; hoy, no existen “revueltas”, excepto las divertidas movidas nocturnas que se arman en los bares y discotecas, especialmente en las del Cabo San Lucas, donde la jornada viajera puede extenderse hasta el amanecer.

Después de un día de playa, de avistar ballenas, de pescar marlines o de explorar en las profundidades del mar, relájese y engría su fibra artística en las tiendas artesanales que exhiben hermosas alhajas de coral negro, diseñadas con esmero para resaltar los encantos de hombres y mujeres.

En San José, las tiendas artesanales están localizadas en los alrededores de la plaza principal, mientras que en el Cabo San Lucas se encuentran en la llamada plaza Bonita, donde comienza el Boulevard Marina, donde podrá comprar objetos típicos de todo México.

No es difícil llegar a este punto de confluencia entre el Pacífico y el mar de Cortés. Solo 152 kilómetros lo separan de La Paz, la capital del estado de Baja California Sur (hay que tomar la carretera Transpeninsular). También se puede arribar por avión hasta el aeropuerto internacional, localizado a 12 kilómetros de San José o desembarcar en la lujosa marina del Cabo San Lucas.

Travesías en donde termina la tierra, para gozar del mar, acercarse a la naturaleza y alborotar a la adrenalina. No esperé más, aliste las maletas y enrumbe a Los Cabos.

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